Ciencia y Tecnología

La crianza de sus hijos mata a los pulpos

En los cuidados extremos por sus pequeños, la madre pulpo se olvida hasta de alimentarse y muere

hembra pulpo
La hembra de los pulpos protege a su progenie sacrificando su propia vida |

Redacción Central |

Una de las criaturas más interesantes de la fauna marina son los pulpos, que además de captar la atención de quienes los observan por su curiosa figura, también protagonizan una conducta materna que la lleva a su desaparición, por lo que sus crías deben enfrentar solas los peligros del entorno.

Este molusco cefalópodo posee 8 tentáculos provistos de dos filas de ventosas, puede alcanzar hasta 10 metros de largo y se mueve en el medio acuático, empleando una especie de receptores de agua como si fuera un motor que lo impulsa.

La reproducción se inicia luego que el macho fecunda los huevos en el manto de la hembra, ella busca una pequeña cueva donde coloca una serie completa de  estos en una pequeña tira de gelatina, fijándola por uno de sus extremos al techo de la cueva.

Estas agrupaciones verticales que se asemejan a pequeñas ristras de ajo pueden contener hasta 1 000 huevos de 6 milímetros de longitud. La madre pulpo cumplirá sola la vigilancia sobre su descendencia, alejando a los predadores que quieran alimentarse de ella.

Al mismo tiempo que con sus tentáculos armados de poderosas ventosas pulirá la superficie exterior de la envoltura de los huevos, conservándolos limpios de suciedad y vegetación.

Además, usa los sifones de agua que le sirven para impulsarse, como una especie de manguera con la que lanza pequeños chorros entre las hileras de huevos, expulsando toda minúscula partícula de suciedad que pudiera contaminarlos.

La dedicación de la madre pulpo es tan absoluta que durante esos tres meses no abandona ni por un segundo la cueva, ni siquiera para alimentase, incluso si el alimento estuviera al alcance de sus tentáculos ella no le presta atención y continúa la limpieza.

Concluido el tiempo, los pequeños pulpos nacerán, pero su madre, agotada por tantos cuidados morirá, y los pequeños pulpos quedarán abandonados a su suerte, en un medio donde el tamaño y la habilidad deciden la vida o muerte de sus habitantes.

Según especialistas, en pocas semanas los pulpos aumentan de peso y como han heredado la astucia e inteligencia de sus padres luchan por sobrevivir, aunque sólo unos pocos ejemplares llegan a adultos para repetir este peculiar ciclo de reproducción.

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