Ciencia y Tecnología

Realidad aumentada ante la paradoja de la brecha digital

Una revolución de interacciones digitales con el mundo físico podría ocurrir muy pronto a escala limitada. El poderoso norte sería el más beneficiado de una tecnología que hoy parece inalcanzable para el Tercer Mundo

Realidad aumentada
Aplicaciones de realidad aumentada añaden información virtual a la información física ya existente |

Alejandro Guevara |

Han transcurrido 52 años desde que por primera vez se hablase de la “realidad aumentada”. Esta tecnología pareciera ser hoy el futuro a corto plazo de nuestra interacción con el mundo que nos rodea. El término, que no cuaja en el entendimiento popular todavía, podría volverse muy común cuando menos lo esperamos. Claro, siempre que se elimine la brecha digital.

Pero a eso llegamos luego. Hagamos un poco de historia.

Fue en 1962 cuando un director de fotografía llamado Morton Heilig creó un simulador de motociclismo llamado Sensorama, que incluía imágenes, sonido, vibración y sensación de olfato. Fue la primera vez que existió “algo” con realidad aumentada.

Pero ni siquiera en ese tiempo se usó el término. No sería acuñado hasta 30 años después, cuando Tom Caudell crea su definición.

¿Y qué es la realidad aumentada exactamente? Pues una visión a través de un dispositivo tecnológico, directa o indirecta, de un entorno físico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creación de una realidad mixta en tiempo real. Consiste en un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya existente.

Es común que se confunda esta tecnología con la sensación en tercera dimensión, cuando no lo es.

Para describirla, imagine que tiene un dispositivo celular en la mano y va caminando por una calle de Managua. Al apuntar con la cámara del dispositivo a un edificio, una aplicación de realidad aumentada le indicará en la pantalla información que a simple vista no tiene el mismo. Podría ser el nombre del inmueble, qué radica allí, cuándo se construyó, números de teléfono y guías de negocios, si existen. Estaría usted sobreimprimiendo los datos del mundo digital sobre un lugar del mundo real.

Este sistema tecnológico, sin dudas, facilita la comprensión del entorno. Pero hoy la realidad aumentada que mejor se puede vivir está todavía fuera del alcance de la mano de la mayoría.

Primero, la mega empresa estadounidense Google casi monopoliza su aplicación. Su creación de Google Glass en 2012, ha sido el dispositivo más revolucionario del momento. Y ya lo sabemos, Google no participa de la transferencia tecnológica.

Además de Google, Sony y AR Toolkit han incursionado en este mercado. Pero cualquier equipo de realidad aumentada todavía cuesta miles de dólares.

Y es que los inversionistas no se han decidido a dar el salto de comercialización barata, porque no es viable.

La razón, la brecha digital entre el primer y el tercer mundo. Cuando se especula que en 2025 Internet será un “ente vivo” capaz de determinar las necesidades de nosotros los usuarios de forma personalizada, y se habla de la realidad aumentada, siempre se mira hacia el norte.

La cruda realidad, sin aumento, es que el sur de este, nuestro único planeta, no llega siquiera a los estándares que hoy tiene el primer mundo en cuanto a conectividad.

Las esperanzas radican en un salto tecnológico para el uso de Internet donde los costos de operación y transmisión de datos sean mínimos. Hoy ese salto no existe.

No obstante, la realidad aumentada es una tecnología que quizá sea indispensable en el futuro. Ya se han realizado operaciones quirúrgicas a pacientes donde el médico usó unas gafas creadas por Google para localizar datos importantes con solo enfocar un determinado lugar.

En los deportes se utilizan para poner datos de una jugada usando estadísticas, elementos físicos de un deportista o las posibilidades de una jugada.

En la arquitectura la realidad aumentada es muy útil para resucitar virtualmente edificios históricos destruidos o visualizar proyectos de construcción que todavía están en la fase de planos.

Seguro algún día llegará la realidad aumentada. Solo esperemos que al sur no llegue demasiado tarde.

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