Ciencia y Tecnología

Los elefantes comedores de sal

Un déficit nutricional obliga a una comunidad de elefantes a recorrer largas distancias anualmente para llegar a las minas de sal

Elefantes mineros
Los elefantes mineros arrancan trozos de piedra de las paredes de la cueva para llevarlos a la boca, machacarlos con los molares e ingerirlos | Ian Redmond

Redacción Central |

La información transmitida de una generación a otra durante décadas permite a una comunidad de elefantes africanos llegar cada año al Monte Elgon para proveerse de un nutriente esencial que complete su dieta.

La  comitiva viaja kilómetros dispuesta a pasar la noche dentro de unas cuevas profundas y oscuras en la ladera oriental del Monte Elgon, un volcán apagado ubicado entre Kenia y Uganda, adonde no van a pernoctar, sino a comer rocas de sal.

Los elefantes arrancan trozos de piedra de las paredes de las cuevas con sus poderosos colmillos y los toman con la trompa para llevarlos a la boca después de machacarlos con los molares para digerirlos.

Esas piedras, recubiertas de una fina capa de cloruros, carbonatos y sulfatos sódicos, suple el déficit de sal en sus dietas herbívoras, motivo que los ha impulsado desde hace millones de años a buscarla allí, donde hay cantidades suficiente de ese mineral.

Según un especialista australiano, conocer las cuevas dado lo oscuras y profundas que son requiere de conocimiento previo para crearse un mapa mental. Eso se logra durante el período de una vida, aprendiéndolo año tras año.

Camino a las cuevas de sal

Los elefantes tienen que aprender de sus mayores que existen esas cuevas y cómo llegar a ellas, añade el experto. Nos encontramos  ante un proceso de transmisión cultural del conocimiento, ante una actitud intencional.

Agrega, que los paquidermos no llegan porque sienten el olor de azufre en el aire, sino porque saben lo que hay allí.

El neurofisiólogo australiano Derek Denton en su ensayo El Despertar de la Conciencia, explica: ese comportamiento no es casual, se debe a la existencia de una imagen en una mente consciente y la ejecución de un plan basado en la experiencia pasada de lo que hay que hacer cuando el hambre de sal comienza.

Aunque los elefantes llevaban siglos  haciendo ese recorrido en busca de la sal, no fue hasta la década del 80 del pasado siglo, cuando un investigador que se hallaba realizando un trabajo en el área, intrigado por la llegada de la comitiva, la siguió.

El zoólogo británico Ian Redmond penetró en la cueva junto con los elefantes, sin saber, qué iban a hacer allí. Procuró no molestar a animales tan peligrosos y descubrió que además de dormir, bañarse en las charcas interiores y jugar, comían con avidez, grandes cantidades de piedras que arrancaban de las paredes.

Después de su descubrimiento, el especialista inglés ha promovido junto con otras organizaciones africanas una campaña en defensa del elefante para elevar su protección a fin de evitar que esos paquidermos sean víctimas del comercio ilegal de marfil.

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