Ciencia y Tecnología

Un arma útil en manos del hombre

Los dedos desempeñaron un papel importante en el desarrollo del  hombre y aun intervienen en sus relaciones sociales

Redacción Central |

La utilidad de los dedos está relacionada con el desarrollo humano al constituir para el hombre un instrumento necesario para el trabajo y la defensa, y un arma adecuada en sus relaciones sociales.

Con distintos usos, cada uno tiene un nombre propio. Anular es el cuarto dedo, en él las personas colocan el anillo para indicar su estatus solitario o comprometido. Meñique o auricular es el más pequeño. Mientras Cordial o del corazón es el tercero y más largo.

Índice es el segundo y nos sirve para indicar, y gordo o Pulgar es el primero. Esta importante parte de nuestras manos adopta variadas posiciones para probar dudosos mitos de algunos creyentes.

Entre esas costumbres está la de cruzar dos dedos para mentir, con la creencia de que no se descubra el embuste. Otras veces se cruzan antes de formular un deseo para que se cumpla o cuando el ingenuo creyente, se encuentra ante un peligro.

La  tradición se remonta al principio de  la cristiandad, cuando los creyentes más antiguos de esa fe creían que introduciendo el pulgar bajo los demás dedos se ahuyentaban los malos espíritus. Otros piensan que el origen de ese gesto tan peculiar se remonta a la prehistoria.

El mensaje de los dedos

Los dedos también forman parte de las frases utilizadas para manifestar sin ofensas graves situaciones o cualidades humanas. Así cuando se dice por ejemplo, Coger  a una persona con los dedos en la puerta, es sorprender a alguien o descubrir una intención oculta.

Chuparse los dedos, es relamerse de gusto. Pero si se cambia el verbo y se dice que alguien “se mama el dedo” es porque se trata de una persona ingenua. Existen otras frases como: Morderse los dedos, que indica arrepentirse de algo. No tener dos dedos de frente, denota poca inteligencia.

Nuestras extremidades superiores también cumplen funciones patrióticas: cuando se colocan sobre el pecho o la frente ante la bandera, o cuando se escucha o canta el himno nacional.

Tienen funciones públicas: se estrechan con otras, o se agitan para saludar o llamar y también como despedida. Cuando se elevan sobre la frente para evitar la claridad del sol o se agitan repetidamente delante del cuerpo como un abanico, resuelven una necesidad personal.

La lista sobre la utilidad de los dedos de las manos y su participación en el desarrollo humano sería interminable, y hay que admitir que sin el uso continuo que le dieron los primitivos, los hombres actuales, no serían los mismos.

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