Ciencia y Tecnología

Nuevo ataque de abeja africana

José Díaz Pérez, un religioso de origen español, fue la víctima de este fatídico incidente

Colmena de Abeja Africana
Colmena de Abeja Africana |

Redacción Central |

El religioso de origen español José Díaz Pérez murió a causa de las picaduras de abejas africanizadas en una comunidad del balneario de Casares, en el municipio de Jinotepe, en el departamento de Carazo.

Según explicó el párroco, Carlos Romero, Díaz, de 66 años de edad,  acababa de rociar con insecticida el panal de las también llamadas abejas asesinas, que colgaba de un árbol en el centro de la parroquia Santa Cruz de Casares cuando ocurrió el incidente.

José Díaz Pérez había llegado a Nicaragua 28 días atrás procedente de una misión de Guatemala. Toda su vida se la dedicó a la misión eclesiástica y pertenecía a los hermanos Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús.

En reiteradas ocasiones el Ministerio de Salud (MINSA) recomienda a la población nicaragüense lo que debe realizar en situaciones de ataques de abejas, frecuentes en el verano.

Cuando se vea un enjambre, hay que retirarse inmediatamente del lugar sin hacer ruido, retirar a los niños, a adultos mayores, e incluso a los perros, porque el ladrido las incita a atacar.

Buscar refugio inmediatamente, taparse la cara, los ojos porque son lugares muy delicados y si se tiene que ir cargando niño, la cara del niño debe ir contra el cuerpo del adulto.

Una vez picados, no debemos restregarnos, porque si no hacemos que el veneno se inocule con mayor rapidez dado que la abeja deja el aguijón donde tiene la bolsita con veneno. Se debe extraer el aguijón, pero no con pinzas porque se esparce el veneno, sino con las uñas o cuchillos sin filo.

La cartera de sanidad reitera que bajo ninguna circunstancia se les debe provocar. Asimismo debemos evitar olores fuertes como el de perfumes, champú, colonias y joyas brillantes.

Se dice que las abejas africanizadas, africanas, o asesinas son las más peligrosas del mundo. Se trata de insectos híbridos procedentes del cruzamiento de la subespecie natural africana Apis mellifera scutellata con las domésticas pertenecientes a varias subespecies de Apis mellifera.

Estos suelen tener un comportamiento defensivo elevado rayando lo agresivo. Atacan en grupos, son muy veloces y siguen a su víctima hasta a 900 metros de su colmena o enjambre. Este comportamiento ha provocado en América numerosas muertes de personas, con un incremento anual del número de víctimas.

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