Ciencia y Tecnología

El manatí, un mamífero confundido con sirenas

Este gigantesco mamífero es un animal inofensivo que de lejos muchos han confundido con una muchacha

Manatí
El manatí, una especie en peligro de extinción |

Aurora Rondón |

Cuando los españoles llegaron a la isla de Puerto Rico, contaban episodios sobre un animal marino, parecido a las focas, que se asemejaba a los humanos y tenía tetas, al que Cristóbal Colón describió erróneamente.

Al contemplar por primera vez a los manatíes, en las costas de la actual República Dominicana, el almirante escribió en su diario, “hemos visto tres sirenas que se alzaban muy alto desde el mar, pero no eran tan bellas como se pintan, aunque tienen la cara con apariencia humana”.

En esa época esta especie era abundante y los indios y conquistadores se alimentaban de su carne. Con el tiempo y hasta mediados del siglo XX, continuaron siendo parte de la dieta costera y cultural de nuestras islas, por lo que su número comenzó a disminuir, debido a la caza desmedida.

A estos grandes mamíferos acuáticos, pertenecientes al orden científico Sirenia, se les vincula a las sirenas- animales mitológicos con cuerpo humano y cola de pez. Existen dos familias, una en la región del Indico-Pacífico, y la de los manatíes atlánticos.

Los científicos reconocen tres especies de manatíes diferenciadas por leves detalles. El manatí de las Indias Occidentales, bordea las costas caribeñas desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Brasil. En el litoral de la Florida habita la subespecie de hocico ancho.

El manatí del Amazonas vive en las aguas dulces de los lagos de la cuenca continental de ese gran río sudamericano y también del Orinoco. El manatí de África Occidental nada por las costas del oeste de ese continente y se adentra por las cuencas de los ríos Senegal, Níger y Congo.

Pariente del elefante

Multitud de fósiles analizados por los paleontólogos sitúan su origen unos 50 millones de años atrás, cuando poblaban extensamente las costas de todos los mares cálidos.

Mediante la genética, los biólogos comprobaron que son parientes cercanos de los elefantes, con los que comparten las formas de los molares, sus glándulas marinas pectorales, y sobre todo su alimentación, pues son los únicos mamíferos marinos, que se alimentan de hierbas.

Los manatíes –también llamados vacas marinas- fueron animales terrestres que evolucionaron hasta volver a su vida acuática primigenia. Como las ballenas, tienen el cuerpo cilíndrico en forma de torpedo, con una enorme masa -que alcanza un peso entre los 500 y 700 kilos, por lo que sólo puede sobrevivir en el medio acuático.

Para mantener su cilíndrico cuerpo en condiciones termales óptimas, necesita comer a diario más de una décima parte de su propio peso, como su metabolismo es muy lento casi no genera calor corporal: si el agua se enfría pierde el apetito, padece neumonía y muere.

Esa es la razón por la que emigra estacionalmente unas 500 millas hacia aguas tropicales, aprovechando las corrientes cálidas, donde lleva una vida parsimoniosa que puede durar más de 60 años, casi todos invertidos en comer.

Su alimento incluye alrededor de 60 especies de vegetales distintas,  que obtiene en los lechos fangosos de las grandes praderas submarinas con abundantes pastos, que le provee la energía necesaria para combatir el frío e iniciar una lenta emigración.

La respiración es otra de las dificultades que enfrentan estos mamíferos porque deben emerger para tomar aire cada tres o cinco minutos, mientras desarrollan alguna actividad, aunque descansando pueden contener una inspiración hasta 20 minutos.

La comunicación del manatí se establece bajo el agua, mediante la emisión de sonidos de frecuencia corta que son perceptibles por el oído humano. Las vocalizaciones son importantes para el contacto entre la madre y su cría y en el período de reproducción.

El manatí es un mamífero monógamo. Las hembras pueden parir una cría cada dos o tres años, luego de 13 meses de gestación. Las crías maman en el agua y hasta que pueden valerse por sí mismas, nadan sobre el hombro de la madre.

El manatí es un animal tímido y  pacífico, sin ningún enemigo conocido, pero el impacto con embarcaciones, la contaminación de las aguas y la reducción de su hábitat, además del hombre con su accionar indiscriminado, pueden provocar su total extinción.

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