Ciencia y Tecnología

Un palacio insólito, hecho totalmente de sal

Ese mineral que se consume como condimento sirvió en tiempos remotos de moneda de intercambio o pago, en exceso afecta la salud del hombre y le ha servido para construir un curioso palacio

Palacio de Sal
El Palacio de Sal de Bolivia | Pedro Rocha

Aurora Rondón |

La sal de mesa conocida como sal marina o común es quizás el condimento más utilizado en la cocina, un producto que desde tiempos ancestrales se ha empleado como moneda de intercambio y de pago, un mineral que a veces daña la salud del hombre y que le ha permitido construir un palacio insólito por su estructura y sabor.

La sal es un potenciador del sabor, su consumo aumenta la necesidad de ingerir más alimentos, a los que da un sabor característico: el sabor salado, que apreciamos gracias a unos receptores que se encuentran en la lengua.

Sin embargo, varios estudios precisan que los recién nacidos no son capaces de apreciar el sabor salado y aseguran que el hombre no lo identifica hasta que cumple los cuatro meses de nacido.

La sal ha sido uno de los elementos principales de la economía en todos los tiempos. Las primeras fuentes documentadas sobre el uso y la extracción de la sal se remontan a China.

En la antigüedad fue un producto de gran valor que se utilizaba como moneda de cambio. En el Imperio Romano se usó como instrumento de pago, en esa época los legionarios cobraban un salario, es decir, su sueldo en sal (de ahí el nombre de salario).

Siglos después, el intento de eliminación del impuesto sobre el consumo de la sal que se hacía en Francia fue uno de los motivos que iniciaron la Revolución Francesa.

En tanto, en el continente americano, la sal además de ser empleada por las culturas precolombinas, como moneda de cambio, se consumía como condimento y se empleaba para la conservación de los alimentos.

Empleo de sal en la construcción de un palacio

El Palacio de Sal de Bolivia es el primer hotel del mundo cuya construcción es casi completamente hecha de ese mineral, por eso al hospedarse se advierte a los visitantes que en esta insólita edificación se prohíbe lamer las paredes, el piso o los muebles.

El hotel fue levantado a orillas del famoso salar de Uyuni, de donde se extrajo todo el material para la construcción de ese recinto especial.

El salar de Uyuni tiene 10 582 kilómetros cuadrados y está ubicado en el departamento de Potosí en el Suroeste de Bolivia, cerca de los Andes.

En tiempos prehistóricos era parte del gigantesco lago Minchin, que al secarse dejó como restos dos lagos y dos grandes desiertos salinos, Salar de Coipasa y el mayor Uyuni.

El hotel se construyó en 2007 con más de un millón de bloques de sal, mineral con el que también están hechos los pisos, techos, paredes, así como las sillas, mesas, catres y otros objetos.

El hotel ofrece a sus huéspedes una variedad de servicios e instalaciones, en los que están incluidos baños de vapor, saunas secas, piscina de agua salada y jacuzzi, además pueden disfrutar de escenarios increíbles, como el de la llamada Isla Pescado, cubierta de gigantescos cactus.

Otro de los atractivos del lugar es que cada noviembre, el Salar de Uyuni se convierte en escenario de cría para tres especies de flamencos suramericanos y que en medio de este mar de sal existe un oasis desértico.

Por si esto fuera poco, los creadores del hotel y destacados alergistas afirman que la estancia en esta instalación puede resultar especialmente beneficiosa, para las personas que sufren de asma o alergias.

Pro y contra del consumo de sal

La sal es necesaria para la vida, pero su consumo en exceso perjudica la salud. Posee dos componentes: la cal y el sodio que son de vital importancia para el organismo.

Esos elementos ayudan en el proceso de digestión, mantienen la presión de los fluidos corporales, la presión sanguínea y el equilibrio de los ácidos del cuerpo. Su consumo es beneficioso para las personas con tendencia a la baja tensión arterial.

El criterio de que la sal engorda es erróneo, lo que ocurre es que ayuda a que el cuerpo retenga los líquidos, lo que eleva el volumen muscular.

De acuerdo con expertos de la Organización de Naciones Unidas para la Salud, la dosis de sal recomendada es de 6 gramos diarios, equivalente a una cucharadita, aunque en el caso de altas temperaturas se aconseja elevar ligeramente esa cantidad, a unos 7 gramos diarios.

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