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Instinto materno versus microondas

La intuición materna protege al bebé de los daños del microondas

Horno microondas
Instinto materno versus microondas. | Internet

Redacción Central |

La intuición materna protege al bebé de los daños del microondas

La actitud de algunos bebés de rechazar el biberón calentado en la cocina moderna ha obligado a algunas familias a retomar la antigua costumbre de preparar los alimentos infantiles en la “vieja cocina familiar”, porque es evidente que algo ocurre sobre todo con la leche cuando se utiliza el moderno microondas.

Para muchas madres de generaciones anteriores a ese invento, no pasó inadvertida la actitud de los infantes, que se negaban a consumir los alimentos preparados en la nueva cocina y aunque no eran expertas en nutrición, su llamado sexto sentido les hacía ver con ojeriza, la nueva tecnología.

El sexto sentido que toda madre tiene no se puede discutir. La previsión de las madres para detectar los problemas de su prole y encontrar el quid del asunto con antelación es una facultad que portan ellas y contra la que se estrella cualquier teoría.

Muchos de nosotros descendemos de una generación en la que madres y abuelas no confiaban en la cocina moderna porque decían que no era adecuado para la mayoría de los alimentos. Tampoco les gustaba el sabor de una taza de café calentada en un microondas.

Hay que darles la razón, el sentido común y sus instintos les decían que cocinar en microondas no podía ser natural, ni podía hacer que los alimentos tuvieran el sabor que debían tener.

Gran parte de los adultos jóvenes de la década de los 70, cuando el horno microondas se hizo común, eligieron ignorar la sabiduría intuitiva de las madres y se unieron a la mayoría que creía que las ventajas de cocinar con microondas eran demasiadas para creer que pudiera tener algo perjudicial.

Debemos anotarle un “gol” a la percepción de aquellas mamás porque aún sin conocer las razones científicas, técnicas o sanitarias de por qué, sencillamente sabían, que los microondas no podían ser buenos, basadas en cómo sabían los alimentos y cómo cambiaba la textura de estos cuando se les cocinaba en la cocina moderna.

Las madres también intuían que los microondas no eran seguros para la leche de los niños. Se han hecho públicas algunas advertencias pero han pasado casi desapercibidas. Por ejemplo, “Young Families” (Familias jóvenes), el Servicio de Extensión para Minessota de la University of Minnesota, publicó lo siguiente en 1989:

“Aunque los microondas calientan los alimentos rápidamente, no son recomendables para calentar los biberones. Puede que el biberón parezca fresco al tacto, pero el líquido en el interior llega a estar tan caliente, que puede quemar la garganta y la boca del bebé.

La formación de vapor en un contenedor cerrado, como el biberón, podría hacerlo explotar. Calentar el biberón en un microondas puede producir pequeños cambios en la leche. Las fórmulas infantiles(o leche falsa), pueden volverse tóxicas y también causar la pérdida de algunas vitaminas.

También afecta a la leche materna, pues cuando se calienta en el microondas, algunas propiedades protectoras podrían destruirse. Calentar el biberón manteniéndolo bajo un chorro de agua caliente o en una ollita y luego probar en la muñeca antes de alimentar al bebé puede que tome algunos minutos más, pero es mucho más seguro”.

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