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La Vía Láctea ya no es “especial”

Recientes investigaciones astrofísicas nos abren nuevas verdades sobre la galaxia en que habitamos

Redacción Central |

Recientes investigaciones astrofísicas nos abren nuevas verdades sobre la galaxia en que habitamos

Félix Alexis Morales

Hasta no hace mucho, la ciencia astrofísica consideraba que nuestra galaxia era ‘especial’, al formar nuevas estrellas a un ritmo más lento de lo que lo hacían otras estructuras galácticas semejantes. Sin embargo, el reciente hallazgo de un cúmulo de estrellas jóvenes y masivas -el segundo más cercano a la Tierra- apunta a la tesis contraria.

El pasado mes de septiembre, el telescopio William Herschel del observatorio canario del Roque los Muchachos (La Palma) apuntó al firmamento y divisó, a unos 11.500 años luz de la Tierra, un cúmulo de estrellas masivas hasta ahora desconocido. Y eso era justo lo que esperaban los investigadores, pertenecientes al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), la Universidad de La Laguna y el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), tras sus trabajos previos tratando de discernir formaciones estelares candidatas a convertirse en nuevos cúmulos en nuestra galaxia.

Según el astrofísico del IAC Sebastián Ramírez, este cúmulo formado por unas 60 estrellas jóvenes de carácter masivo (aquellas que superan 8 veces la masa del Sol) apuntala la idea de que la Vía Láctea “no es tan diferente de otras galaxias espirales similares en cuanto al nacimiento de nuevas estrellas”. Hasta hace poco, se creía lo contrario: que formaba estrellas a un ritmo más bajo que el que se le presumiría a una estructura galáctica de su tamaño y características.

Este cúmulo abierto de estrellas masivas está situado en el brazo Escudo-Centauro de la Vía Láctea, apuntando a su centro y algo alejado de la base de la barra central de nuestra galaxia. Bautizado como Masgomas-1 (acrónimo del proyecto MassiveStars in GalacticObscuredMassiveClusters), mide unas 20.000 masas solares y es la segunda estructura de su clase en cercanía a la Tierra. El más cercano es Trumple 14, situado en la constelación Carina, a unos 8.000 años luz de nuestro planeta y con la mitad de masa del recién identificado.

Ambos objetos estelares forman parte de la decena de cúmulos abiertos hasta la fecha conocidos en toda la Vía Láctea. Sin embargo, lo esperable es que los telescopios sigan hallando nuevos viveros de estrellas durante los próximos años, puesto que se calcula que debe de existir alrededor de un centenar, “basándonos en los censos de otras galaxias espirales”, indica el investigador del IAC.

Reconociendo la galaxia

La importancia de los cúmulos estelares radica en que al ser objetos jóvenes, reflejan muy bien los procesos de formación de estrellas y permiten trazar la estructura galáctica.

“Como las estrellas se forman casi en su totalidad en cúmulos y luego se dispersan, su análisis ayuda a entender por qué la galaxia es cómo es, con un cierto número de brazos espirales y una barra central, pese a que no podemos mirarla desde fuera”, apunta Ramírez.

Asimismo, mediante el estudio de los cúmulos se puede “calcular la tasa de formación estelar”, es decir, la mayor o menor actividad de nacimiento de estrellas, “y las distancias entre ellas”, matiza el investigador, cuyos resultados han sido publicados en la revista Astronomy&Astrophysics.

Espaldarazo a un método

Este hallazgo supone un espaldarazo al método de búsqueda sistemática de cúmulos masivos desarrollado por este equipo del IAC y el CECFFA, que atiende a la luz infrarroja de las estrellas, ya que ésta es capaz de atravesar las nubes de polvo que oscurecen el plano de la Vía Láctea y llegar hasta la Tierra.

Concretamente, la de Masgomas-1 fue detectada por el espectrógrafo infrarrojo LIRIS, instalado en el telescopio William Herschel que, junto a otra docena de aparatos semejantes en la cumbre de la isla de La Palma, conforma una de las baterías telescópicas más completas del mundo.

Previamente, el equipo de astrofísicos del que forma parte Sebastián Ramírez había buscado posibles candidatos usando un catálogo estelar (denominado 2MASS) que cubre todo el cielo y aporta información fotométrica en infrarrojo de más de 300 millones de estrellas.

Los investigadores se centraron en aquellas candidatas a ser estrellas masivas, a partir de su tipo espectral, y, después, en reconocer sobredensidades de las mismas, “hasta que nos quedamos con un candidato que fue, efectivamente, observado, aunque no es posible hacerlo todos los meses del año”, concluye Sebastián Ramírez.

Referencia:

S. RamírezAlegría, S., Marín-Franch, A. y Herrero, A., Discovery of a young and massiva stellar cluster. Spectrophotometric near-infrared study of Masgomas-1, A & A (2012), vol. 541, A75, p 10.

Fuente: http://e-ciencia.com/blog/noticias/la-via-lactea-si-se-comporta-como-la-tipica-galaxia-espiral/

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