Ciencia y Tecnología

Descubren cámara sepulcral pintada hace 3 500 años

Fue hallada en Egipto la cámara sepulcral de Djehuty, alto funcionario del reinado de Hatshepsut

Cámara sepulcral
El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Manuel Galán ha descubierto una cámara sepulcral pintada con 3.500 años de antigüedad en Luxor, Egipto. La cámara, que pertenece a Djehuty, un alto cargo de la época, tiene las paredes y el techo completamente pintados con dibujos y jeroglíficos del Libro de los Muertos. Los descubrimientos se han realizado durante los trabajos de la VIII campaña del Proyecto Djehuty, patrocinado en exclusiva por la Fundación Caja Madrid desde el año 2004. En la foto,Nut, la diosa de los cielos, en el techo de la capilla funeraria. | AFP

Redacción Central |

Fue hallada en Egipto la cámara sepulcral de Djehuty, alto funcionario del reinado de Hatshepsut

Un equipo español de arqueólogos halló en Egipto la cámara sepulcral de Djehuty, alto funcionario del reinado de Hatshepsut, una “auténtica Capilla Sixtina” de 3.500 años de antigüedad, según la descripción del investigador José Manuel Galán.

Galán, investigador del Consejo Superior de Investigacines Científicas (CSIC), presentó en Madrid los resultados de la época, que pintaban las cámaras en las que iban a ser sepultados con textos y dibujos funerarios que les ayudaran a hacer la transición hacia la vida eterna.

El objetivo principal del proyecto es la excavación y la restauración del monumento funerario de Djehuty, con la intención de abrirlo al público cuando finalicen los trabajos.

Djehuty fue un escriba real, supervisor del Tesoro y supervisor de los trabajos artesanos del rey bajo las órdenes de Hatshepsut, una de las pocas mujeres faraonas, en torno al año 1480 antes de Cristo.

Durante la presentación de los resultados de la campaña y del material gráfico elaborado en la zona, Galán destacó el hallazgo en la cámara sepulcral de un retrato de Djehuty y una inscripción con su nombre, y la importancia de éstos, porque su nombre y retratos habían sido borrados en las partes más accesibles del monumento funerario por contemporáneos que actuaron “contra su memoria”.

Aquéllas personas, dijo el egiptólogo, no descendieron hasta una segunda cámara sepulcral, a la que él se ha referido como “la auténtica”, donde estaba enterrado el noble, rodeado de textos y dibujos funerarios como una golondrina, una flor de loto y un cocodrilo, en los que Djehuty quería convertirse antes de alcanzar la paz eterna.

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