Patrimonio colonial americano está comprometido

Al ataque de los insectos, la humedad, hongos o bacterias, se suma la amenaza con el cambio climático

Al ataque de los insectos, la humedad, hongos o bacterias, se suma la amenaza con el cambio climático

Del 70 al 80 por ciento del patrimonio colonial en América Latina y el Caribe está seriamente comprometido por los insectos, la humedad, hongos o bacterias, y la amenaza se agrava con el cambio climático.

José Luis Ramírez, director del programa de la Universidad de Naciones Unidas para Biotecnología en América Latina y el Caribe (UNU-BIOLAC) dijo que este peligro es el tema de la conferencia de cuatro días que comenzó en Caracas, Venezuela.

En esta reunión patrocinada por la UNU-BIOLAC, en la cual participan más de 200 especialistas y científicos de muy diversos países, se hablará sobre cómo conservar y proteger del deterioro las colecciones del patrimonio desarrollando innovadoras técnicas y procedimientos.

Muchos de los preciosos tesoros culturales fueron confeccionados con materiales orgánicos -papel, telas, maderas y cueros- que están sufriendo deterioro y desintegración por la humedad y actividad biológica en esta región.

Cuando se le pregunta qué obras de nuestra herencia artística, cultural e histórica hay que salvar, Ramírez responde que “casi todas”, porque “existen muy pocos museos como el Antropológico de México o el de Arte Moderno de Sao Paolo”.

En todos nuestros países, agrega, las primeras víctimas de los problemas presupuestarios son los museos y el patrimonio cultural.

En Venezuela, por ejemplo, es necesario mejorar las condiciones para evitar que sigan deteriorándose los archivos del Libertador Simon Bolívar, que son tan importantes para nosotros, dice el director de la UNU-BIOLAC.

Y agrega que “están a punto de perderse casi todos los archivos coloniales de casi todos los países de América Latina y el Caribe, todos los trabajos coloniales”.

Luis Ramírez subraya que puede decirse “casi con certeza” que 70 a 80 por ciento del patrimonio colonial está seriamente comprometido por los insectos, la humedad, los hongos o bacterias, y por los propios materiales que se usaron en las obras originales.

Las tintas usadas en la era colonial eran confeccionadas con sales de hierro, que se oxidan y eventualmente se degradan, y la única manera de salir de esto es metiéndole ciencia, porque solo así podremos parar un proceso químico de ese tipo”.