Ciencia y Tecnología

Galápagos atrae a científicos

Las famosas islas acogen por estos días el descubrimiento de un nuevo género de iguanas y el riesgo de extinción de animales únicos

Redacción Central |

Las famosas islas acogen por estos días el descubrimiento de un nuevo género de iguanas y el riesgo de extinción de animales únicos

Las Islas Galápagos, cuna de la teoría evolucionista de las especies, mostraron esta semana las dos caras de la vida  animal: mientras un nuevo género de iguanas fue descubierto, la última tortuga gigante de su tipo puede extinguirse al no lograr procrearse a sus 105 años.

Investigadores italianos y ecuatorianos llamaron la atención de la comunidad científica al establecer mediante análisis genéticos que la “iguana  rosada” encontrada en 1986 en el volcán Wolf de la isla Isabela (la mayor del archipiélago) “es una nueva especie, diferente a las anteriormente conocidas”.

“Es de un color rosado intenso, un poco parecido al de los flamencos”, dijo  Washington Tapia, responsable del estudio por parte del Parque Nacional  Galápagos (PNG).

El reptil, de la familia Conolophus, tiene algunas manchas negras  especialmente en la cola; carece de espinas en la cresta como las que tienen  las “típicas” iguanas terrestres y marinas, y del lomo sale una protuberancia.

Inicialmente se creyó que el color rosado era una despigmetación o una  mancha, por lo que en 2001 se inició una investigación -en la que participó la  Universidad Tor Vergata de Roma-, afirmó Tapia a AFP.

Los estudios se hicieron sobre 36 iguanas rosadas, que alcanzan una  longitud de hasta 1,80 metros entre cabeza y colal, al término de los cuales se  comprobó que se trataba de un género único.

“Es sorprendente haber encontrado en el siglo XXI un hallazgo de estas características”, dijo Tapia.

No obstante, hay preocupación porque no han sido encontrados jóvenes reptiles de ese tipo para garantizar su supervivencia en Galápagos (en el  Pacífico), donde ya han sido identificadas iguanas terrestres Conolophus  Subcristatus y Conolophus Pallidus.

Pero el entusiasmo por el descubrimiento coincide con el desaliento de los científicos porque el “solitario Jorge”, la última tortuga gigante de la  especie Geochelone Abigdoni en el mundo, no deja crías.

Durante 2008 el quelonio, de 105 años de edad, se apareó por primera vez  con dos hembras del tipo Geochelone Becky con las que desde 1993 comparte un encierro en el Centro de Reproducción y Crianza del PNG, las cuales soltaron 16  huevos que en su gran mayoría resultaron infértiles.

Los tres últimos huevos que quedan en las incubadoras deberían eclosionar en enero, aunque las expectativas son mínimas, según fuentes del Parque.

Emblema de las prístinas islas Galápagos (a 1.000 km de la costa de Ecuador  y Patrimonio Natural de la Humanidad), el “solitario Jorge” -que puede vivir hasta 200 años- fue localizado en 1972 y desde entonces su inapetencia sexual se había convertido en un enigma.

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