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Científicos divididos sobre cambio climático y huracanes

A medida que el mar se calienta por el efecto invernadero, algunos científicos advierten que los huracanes de gran intensidad podrían ser cada vez más frecuentes

Redacción Central |

A medida que el mar se calienta por el efecto invernadero, algunos científicos advierten que los huracanes de gran intensidad podrían ser cada vez más frecuentes

Cada vez que los satélites detectan una tormenta tropical en el Atlántico, millones de personas cruzan los dedos para que no se convierta en un huracán.

Y es que la última década estuvo llena de tragos amargos: el huracán Mitch mató en 1998 a más de 10.000 personas en Honduras y Nicaragua; Jeanne a más de 3.000 en el 2004 en Haití; y Katrina a 1.500 al barrer Nueva Orleans en el 2005.

Pero a medida que el mar se calienta por el efecto invernadero, algunos científicos advierten que los huracanes como Katrina, que dejó además una cuenta de 80.000 millones de dólares en pérdidas, podrían ser cada vez más frecuentes.

Los huracanes se alimentan de las elevadas temperaturas en la superficie del océano, que aumentaron en las últimas décadas a causa del dióxido de carbono y otros gases liberados en la atmósfera, cuando el hombre quema petróleo.

 Hasta ahí los científicos están todos de acuerdo. Lo que los divide son las teorías sobre si el cambio climático acentuaría o no la intensidad de las 15 tormentas tropicales previstas para esta temporada, ocho de ellas con vientos superiores a 119 kilómetros por hora, que los convertirían en huracanes.

Las tormentas tropicales suelen formarse en el Atlántico y desarrollarse a medida que avanzan hacia el noroeste en dirección al Golfo de México, doblando palmeras, arrancando techos de casas y provocando deslaves, que a menudo sepultan a pueblos enteros.

APOCALIPTICOS

La pregunta no es si el cambio climático está aumentando la intensidad de los huracanes, dice Greg Holland, un meteorólogo del National Center for Atmospheric Research en Estados Unidos.

La pregunta es cuánto.

“En mi opinión (un aumento en la velocidad de los vientos de) 5 metros por segundo por cada grado Celsius sería razonable. No parece mucho, pero investigaciones recientes indican que podría llevar a un aumento muy grande, de dos a tres veces, en los huracanes más intensos”, dijo.

Según el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), creado hace 20 años por Naciones Unidas para monitorear el calentamiento global, la temperatura en la superficie del océano aumentó 0,65 grados Celsius en los últimos 50 años.

“La tendencia del calentamiento (…) es casi dos veces la observada en los últimos 100 años”, dijo el organismo en su último informe.

La alarma creció con “An Unconvenient Truth” un documental sobre la cruzada del ex vicepresidente estadounidense Al Gore contra el cambio climático, donde los huracanes aparecen como una de las catástrofes que esperan a la vuelta de la esquina.

ESCEPTICOS

Chris Landsea, del National Hurricane Center en Miami, dice que hay que bajar la pelota al piso y asegura que en los próximos 100 años el cambio climático elevaría la fuerza de los huracanes sólo entre 1,0 y 3,0 por ciento.

Y es que el calentamiento del mar aumentará además los vientos cruzados que funcionan como un inhibidor de los huracanes, dijo el científico estadounidense, que renunció al IPCC por discrepancias sobre la importancia, en su opinión exagerada, que el panel atribuía al cambio climático.

“Los modelos concuerdan que el número de tormentas tropicales y huracanes no aumentará y quizás hasta disminuya un poco, debido a mayores vientos cruzados”, dijo.

Un estudio del Geophysical Fluid Dynamics Laboratory del Gobierno de Estados Unidos sugiere, incluso, que a fines del siglo XXI los huracanes en el Atlántico disminuirán un 18 por ciento y las tormentas tropicales un 27 por ciento.

“Nuestros resultados no respaldan la noción de grandes tendencias crecientes en la frecuencia de tormentas tropicales ni huracanes, debido a aumentos en las concentraciones de gases invernadero”, dijo la investigación publicada este año por la revista Nature Geoscience.

Landsea, del National Hurricane Center en Miami, dice estar mucho más preocupado con las concentraciones demográficas en zonas costeras, que multiplicaron el impacto de huracanes como Mitch o Katrina.

INCERTIDUMBRE

Lo cierto es que parece haber todavía demasiadas fuentes de incertidumbre.

Una es la información con la que los científicos alimentan sus modelos matemáticos de simulación. Antes de la década de 1970 no había, por ejemplo, satélites meteorológicos para rastrear los huracanes.

Otra es el excepcional “ciclo activo” por el que, según dice Landsea, está atravesando el Atlántico.

“Es muy posible que continuemos viendo activas temporadas de huracanes durante la próxima década o dos. Pero eso tiene poco que ver con el calentamiento global”, dijo el experto del National Hurricane Center.

Holland, del National Center for Atmospheric Research, habla de múltiples interpretaciones.

“Las proyecciones se están volviendo cada vez más firmes y eso lleva a un amplia variedad de interpretaciones”, dijo el científico, que señala las conclusiones de un estudio presentado en junio por el Climate Change Science Program del Gobierno de Estados Unidos.

Según el informe titulado “Weather and Climate Extremes in a Changing Climate”, el calentamiento global podría alterar en el futuro la frecuencia, intensidad, tamaño, duración y hasta las crecidas del mar provocadas por los huracanes, pero advierte que la magnitud está por verse.

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