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Velero de totora fabricado por aymaras zarpó hacia el Viejo Mundo

Salió desde Nueva York rumbo a España para intentar demostrar que hombres prehistóricos pudieron hacer el mismo viaje hace miles de años

Velero zarpó hacia el Viejo Mundo
Salió desde Nueva York rumbo a España para intentar demostrar que hombres prehistóricos pudieron hacer el mismo viaje hace miles de años |

Redacción Central |

Salió desde Nueva York rumbo a España para intentar demostrar que hombres prehistóricos pudieron hacer el mismo viaje hace miles de años

Contra viento y marea, la embarcación a vela “Abora III”, fabricada por un aymara boliviano con totora del Titicaca, zarpó este miércoles de Nueva York rumbo a España para intentar demostrar que hombres prehistóricos pudieron hacer el mismo viaje hace miles de años.

“Somos 11 personas de 5 naciones que estamos confiados en terminar con éxito este viaje, en el camino trazado por las antiguas civilizaciones, si ellos fueron capaces de hacerlo, porqué no nosotros”, dijo el capitán de la expedición, el alemán Dominique Goerlitz, minutos antes de zarpar.

La embarcación partió de Manhattan por la mañana y fue remolcada por el río Hudson hasta el Atlántico, pasando frente a los rascacielos del sur de la isla y a la estatua de la Libertad.

Según el biólogo alemán de 41 años, apasionado por la arqueología, “el viaje tomará unos dos meses de aquí a España”, donde espera llegar al puerto de Cádiz.

El “Abora III”, de 12 metros de eslora por 4,5 de banda, carece de motor pero tiene instrumentos de navegación modernos. Fue fabricado en el lago Titicaca con la técnica artesanal aymara por el boliviano Fermín Limachi, asistido por unas 20 personas, antes de ser transportado a Nueva York.

Limachi, que formaba parte de la expedición, fue excluido a último momento porque España se negó a otorgarle una visa. “No puedo entender este comportamiento de las autoridades españolas”, dijo Goerlitz antes de zarpar hacia el Viejo Mundo.

El capitán juzgó la actitud española “poco simpática”. Limachi cumplía una función importante en caso de avería y su ausencia puede poner en peligro la nave. Los españoles, dijo Gorelitz, “no deberían exagerar tanto su burocracia”.

Entre los tripulantes –en su mayoría alemanes– figura un cubano de 39 años, José Valmana, que vive en Miami y cuya pasión por la historia lo llevó a sumarse a la aventura junto a los otros diez navegantes del “Abora III”.

“El barco es inundible”, aseguró Valmana. “La razón por la que tenemos tanta gente es porque el trabajo de las quillas laterales es bastante pesado y constante. Nos vamos a dividir en tres grupos por turnos: uno navega, otro trabaja, el tercero duerme”.

Sesenta años después de la expedición “Kon Tiki”, de Thor Heyredahl y tras la ulterior “Ra II” del mismo explorador noruego, Goerlitz intenta ahora la misma hazaña, pero en sentido contrario.

Ayudada por vientos y corrientes favorables, la “Kon Tiki” de Heyredahl pudo derivar en 1947 de Este a Oeste por el Pacífico Sur, de Perú a las islas Tuamotu. La “Ra II” hizo lo propio entre África y las Américas, en 1970.

Al igual que su mentor escandinavo, Goerlitz pretende demostrar navegando el posible traslado de poblaciones prehistóricas entre los continentes.

Pero Goerlitz teme carecer de la ayuda del viento y las corrientes, que pueden serle adversos, sobre a partir de las islas Azores, donde piensa hacer una etapa de abastecimiento en agosto.

“Si vamos a poder navegar con esta nave prehistórica en contra del viento, eso significa que contactos regulares como el comercio pudieron haber existido en la prehistoria en los dos sentidos”, comentó Valmana.

Según Goerlitz, la posibilidad de que seres humanos hayan navegado entre los continentes hace 14 000 años explica por ejemplo el hallazgo de cocaína y tabaco –nativos de las Américas– en la tumba del faraón egipcio Ramsés II.

La poderosa Gulf Stream no es la única corriente que Goerlitz está dispuesto a remontar y su voluntad de “reescribir la historia” deja escépticos a algunos arqueólogos, que consideran poco riguroso su postulado.

Entusiasmo en todo caso le sobra. “Estoy disfrutando el viaje desde ya, adoro el Océano”, comentó a la AFP antes de zarpar. “Yo no nací sobre la costa sino en el interior de Alemania, pero es algo que todos los seres humanos llevamos adentro, vivimos en un planeta de agua, no de tierra”.

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