Ciencia y Tecnología

Fumar no es un placer

El riesgo anual de muerte de la mujer aumenta más del doble entre las fumadoras asiduas, en comparación con las que nunca han fumado. Pero aún hay más

Redacción Central |

El riesgo anual de muerte de la mujer aumenta más del doble entre las fumadoras asiduas, en comparación con las que nunca han fumado. Pero aún hay más

Algunos dicen que tiene más químicos que la farmacia de la esquina. De los 4,027 que contiene, 200 son venenos conocidos y 60 son cancerígenos. ¿Adivinó?

El cigarrillo, causante de una epidemia tolerada socialmente para la que, hasta el viernes, no había una ley que regulara su uso en espacios públicos. El mismo que se estima causa 4.9 millones de muertes al año -cifra que podría alcanzar los 10 millones para el año 2030-, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es un secreto para nadie. Los fumadores -hombres y mujeres- tienen un riesgo alto de contraer diferentes tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud graves. Pero aunque se ha demostrado que hay poca diferencia entre los sexos con relación al consumo de cigarrillos y de otros productos de tabaco, se sabe que la mujer tiene unas consecuencias únicas de su género. Entre ellas, se menciona que la combinación del cigarrillo con la píldora anticonceptiva aumenta el riesgo cardiovascular, perturba los ciclos hormonales, provoca una baja en la fertilidad, adelanta la edad de la menopausia, aumenta la incidencia de osteoporosis y envejece la piel.

Los padres que fuman cerca de sus hijos también los exponen a un peligro muy real. De hecho, se sabe que los niños expuestos al humo de cigarrillo tienen en el torrente sanguíneo niveles elevados de varias sustancias químicas potencialmente peligrosas. Por lo que tampoco me extraña la alta incidencia de asma y de problemas respiratorios entre la población infantil de la Isla.

Hace unos días, me topé con una joven madre que, muy entretenida, conversaba con una amiga en el vestíbulo del edificio donde vivo. Mientras tanto, el hijo -de unos seis años- quemaba el tallo de una hoja en el cigarrillo y se divertía aspirando el humo. No pude menos que pensar que aquello era maltrato, negligencia crasa.

Siempre que veo a una persona fumando no puedo dejar de preguntarme por qué lo hace. ¿Cómo es posible que a estas alturas de la vida, con todo lo que se conoce sobre sus peligros, las personas sigan fumando? ¿Cómo es posible que una persona inteligente que sabe que algo le hace daño, lo siga consumiendo? Al final, sé la respuesta. Tienen una adicción.

también te puede interesar