Ciencia y Tecnología

Mucho trabajo y poco sexo

“No tenemos relaciones sexuales desde hace mucho, en el último año, quizá tres o cuatro veces…”. Comentarios similares los escuchamos en parejas jóvenes, mayoritariamente sin hijos y que en apariencia gozan de una estupenda calidad de vida

Mucho trabajo y poco sexo
Mucho trabajo y poco sexo. | Ricardo Fumanal

Redacción Central |

“No tenemos relaciones sexuales desde hace mucho, en el último año, quizá tres o cuatro veces…”. Comentarios similares los escuchamos en parejas jóvenes, mayoritariamente sin hijos y que en apariencia gozan de una estupenda calidad de vida

Afectivamente la sobre valoración de la apariencia es una de las claves que explican cómo realmente la pareja se ha ido dejando atrapar en una suerte de jaula dorada. Desde fuera y a la distancia de lo que entendemos por contactos y relaciones sociales -clientes, proveedores, jefes, empleados…- son percibidos como gente estupenda, responsables trabajadores, competentes, volcados plenamente en su trabajo… En fin, el brillo de la jaula deslumbra de tal forma que pocos ven más allá.

Y más allá, en la esfera de lo íntimo, la pareja se siente infeliz. En momentos de calma, cuando a alguno de ellos el ajetreo del estrés laboral le da un respiro, percibe un paradójico e incómodo malestar que fácilmente suele disipar ocupándose de alguno de los múltiples asuntos pendientes. Especialmente los fines de semana y sobre todo los domingos por la tarde suelen ser aburridos o deprimentes. No saben cómo, pero el trabajo de ambos se extiende con frecuencia al fin de semana, lo que les permite mantener su nivel de ocupación.

Las relaciones familiares, si persisten, han devenido en un trámite de comida familiar que está más cerca de la relación social que del vínculo íntimo. Los amigos existen, pero cuando se les pregunta se suelen dar cuenta que su trato, si cabe, es menos frecuente que el sexo, que no se prodigan. Ha habido un sutil y progresivo descuido de las amistades íntimas, éstas requisan tiempo, algo de lo que no suelen disponer…

El placer, no sólo, pero también el sexual, requiere pocas cosas, quizá poco más que tiempo. No mucho, pero sí una cotidiana disposición activa a concedernos momentos de disfrute. Este tipo de parejas fueron descritas como los DINK -Double Incomes and No Kids- parejas con ingresos dobles y sin niños, y más recientemente desde el McGill University Health Centre (MUHC) propusieron el término TINS -Two Incomes but No Sex- parejas con ingresos dobles pero sin sexo, que los describe más certeramente; la cuestión no es que no quieran tener niños porque saben que no disponen de tiempo para atenderlos, es que no tienen tiempo ni para el sexo.

Ser capaces de concedernos un tiempo cotidiano para gozar, tanto nosotros como con nuestra pareja, no sólo no es un capricho ocioso, sino que es una expresión de un saludable ritmo de vida. Mímate y, si la tienes, comparte el mimo con tu pareja, esa es la tarea más grata y mejor recompensada a lo largo de la vida.

¿Has pasado o pasas por periodos de estrés en los que tu pareja y tú no habéis podido encontrar tiempo para disfrutar del sexo? ¿Tienes la impresión de que pierdes el tiempo si antepones el capricho cómplice del sexo con tu pareja a otras tareas? ¿El trabajo te absorbe tanto que no recuerdas cuando tuviste buen sexo? ¿Conoces o crees conocer alguna pareja TINS?

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