Ciencia y Tecnología

Expedición a la Antártida busca barcos y tesoros de cazadores de ballenas

Buenos Aires – Un grupo de investigadores argentinos, españoles y estadounidenses partirá el lunes rumbo a la Antártida en busca de barcos y tesoros de los cazadores de ballena, en su mayoría noruegos, que irrumpieron a inicios del siglo XX en las frías aguas del continente blanco

Explorador antártico
Una foto reciente divulgada a fines de enero de 2007 por el Instituto Polar Francés Paul Emile Victor (IPEV) muestra un explorador con un grupo de pingüinos emperador cerca de la base Dumont d'Urville, en la Antártida. | AFP

Redacción Central |

Buenos Aires – Un grupo de investigadores argentinos, españoles y estadounidenses partirá el lunes rumbo a la Antártida en busca de barcos y tesoros de los cazadores de ballena, en su mayoría noruegos, que irrumpieron a inicios del siglo XX en las frías aguas del continente blanco

A bordo del rompehielos argentino “Ice Lady Patagonia”, un barco de mediano porte construido en Finlandia en la década de 1950, los expertos zarparán desde Ushuaia (3.580 km al sur), la ciudad más austral del mundo enclavada en el territorio de Tierra del Fuego, contó a la AFP uno de los pasajeros.

Buzos, alpinistas y especialistas en glaciares, entre otros, compartirán el viaje.

Embarcaciones hundidas o abandonadas a la vera de las costas, armas de caza y uniformes de los balleneros, monedas antiguas y barriles donde guardaban la preciada grasa de los cetáceos, están entre los tesoros que llevaron a Carlos Vairo, un especialista en historia de la Antártida, a organizar la travesía.

“Los cazadores de ballena comenzaron a llegar a la Antártida en 1906 a bordo de barcos de madera, después en barcos de metal que funcionaban a vapor y luego ya con combustible”, explicó Vairo a la AFP.

El especialista lleva adelante una investigación sobre los asentamientos históricos balleneros en el continente.

Los asentamientos son refugios donde se instalaban los cazadores noruegos y suecos cada año, entre fines de noviembre y marzo, y desde donde salían a la caza de ballenas en embarcaciones más pequeñas para regresar con los gigantes mamíferos a remolque.

Esos primeros pobladores de la Antártida traían desde el norte de Europa factorías flotantes donde retiraban la grasa de las ballenas que colocaban a hervir en calderas con agua dulce para obtener el aceite.

Ese aceite era luego depositado en barriles de roble para su transporte.

“El aceite servía como combustible para las máquinas, en la industria cosmética y con la Primera Guerra Mundial (1914-18) se utilizó para la elaboración de nitroglicerina”, explicó Vairo.

La travesía será su noveno viaje al inhóspito continente que tiene más del 95% de su superficie cubierta de hielo.

El objetivo de los investigadores es “mapear la localización de los tesoros , realizar un inventario y dejar las cosas en su lugar”, contó.

En los años 80, Vairo se dedicó a la reconstrucción de barcos vikingos en Europa tras especializarse en etnografía marítima en Dinamarca, y actualmente dirige el Museo Marítimo de Ushuaia.

El “Ice Lady” posee un robot con cámara de video apto para sumergirse en aguas heladas en busca de vestigios de barcos hundidos.

El trabajo de la cámara antecede la inmersión de los expertos en buceo a temperaturas que van de 1 grado celsius sobre cero a uno bajo cero, mientras en la superficie no superan los 5 grados celsius, en pleno verano austral.

Tras atravesar el Pasaje de Drake, la expedición tiene previsto bordear las islas Livingston y Decepción para continuar por el Estrecho de Gerlache hasta la Isla Anvers, y permanecer en la Antártida 20 días.

No obstante, los imprevistos del riguroso clima pueden obligar a cambiar la ruta.

La Asociación de Exploración Austral de Argentina, la Fundación Regiones Polares de España y el Museo Marítimo de Ushuaia colaboraron en la puesta en marcha de la travesía, financiada por empresas ibéricas.

El “Ice Lady” fue utilizado en expediciones oceanográficas como la infructuosa búsqueda de submarinos alemanes en la Península Valdés, en la provincia patagónica de Chubut, que habrían desembarcado allí tras la caída del régimen nazi en Alemania en 1945.

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