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Un estudio podría poner fin a la terapia hormonal para la menopausia

San Francisco – Un nuevo estudio que vincula la terapia hormonal con el cáncer de mama podría llevar al desuso definitivo de este tratamiento para los síntomas de la menopausia

Alas por la vida
Un nuevo estudio que vincula la terapia hormonal con el cáncer de mama podría llevar al desuso definitivo de este tratamiento para los síntomas de la menopausia. En la imagen, exposición 'Alas por la vida' en el Convento de San Francisco de Asís, en La Habana (Cuba). La muestra es un gesto de solidaridad con las mujeres que padecen cáncer de pecho. | EFE. Archivo

Redacción Central |

San Francisco – Un nuevo estudio que vincula la terapia hormonal con el cáncer de mama podría llevar al desuso definitivo de este tratamiento para los síntomas de la menopausia

Los casos del cáncer de mama -la segunda causa de mortalidad entre las estadounidenses- disminuyeron 7 por ciento entre agosto del 2002 y diciembre del 2003, según un estudio que apunta al abandono de las terapias de reemplazo hormonal como causa de este descenso.

Millones de mujeres abandonaron los citados tratamientos en ese periodo de tiempo después de que un estudio extenso concluyó que las hormonas incrementan el riesgo de sufrir cáncer de pecho.

“Cuando vi (el descenso), no lo pude creer”, dijo Donald Berry, uno de los autores del estudio presentado la semana pasada en una conferencia sobre cáncer de mama en San Antonio (Texas).

El hecho de que unas 14,000 mujeres menos de lo esperado desarrollaron cáncer en 2003 “es mejor que una cura”, dijo Rowan Chlebowski, otro de los autores.

Para las mujeres de todas las edades y con diferentes tipos de cáncer, la incidencia se redujo en un 7 por ciento en el 2003. Esta fue la primera vez que los casos de cáncer de mama se reducen desde 1945.

El declive más espectacular -de un 15 por ciento- se produjo entre aquellas mujeres con tumores activados por el estrógeno, que constituyen aproximadamente 70 por ciento de los casos de cáncer de pecho.

El descubrimiento también podría ayudar a comprender por qué la tasa de cáncer de mama entre las mujeres de raza negra es menor que entre mujeres de otros grupos étnicos, algo que hasta ahora era un misterio.

Aparentemente, las afroamericanas son menos propensas a utilizar el tratamiento con hormonas.

También ayuda a comprender por qué cuando estas mujeres desarrollan un cáncer, es más letal. La razón es que el cáncer “alimentado” por las hormonas es menos mortífero que los que suceden por otras causas.

Hasta mediados del 2002, los síntomas naturales de la menopausia -como sudores nocturnos, olas repentinas de calor y sequedad vaginal- se consideraban una molestia optativa que las mujeres podían evitar siguiendo una terapia de reemplazo hormonal.

Pero cuando las autoridades estadounidenses decidieron detener un macro-estudio porque los resultados iniciales señalaban que los riesgos que implicaba el tratamientos superaban las ventajas, muchas mujeres a su vez decidieron interrumpir su propio tratamiento.

La investigación que levantó esta polvareda, llamada Iniciativa para la Salud de las Mujeres, estudió los casos de 16.000 pacientes que siguieron un tratamiento a base de Prempro, una terapia hormonal, o un placebo.

Los investigadores interrumpieron el estudio cuando los datos indicaron que, a pesar de que las hormonas reducen el nivel de colesterol, las mujeres que tomaban Prempro sufrían un mayor número de ataques al corazón y otros problemas coronarios, además de una mayor incidencia de cáncer de pecho.

Estos riesgos superaban las ventajas del tratamiento, principalmente la reducción de cáncer del colon y la osteoporosis.

Aunque en principio cualquier terapia hormonal que incluya estrógeno y progesterona conllevaría similares riesgos, de los productos en el mercado, la marca Prempro ha sido la más afectada por los descubrimientos.

Wyeth, la compañía fabricante, trató de restar importancia a este nuevo trabajo, que previsiblemente supondrá un nuevo golpe para sus ventas.

Candace Steele, portavoz de la compañía, dijo que el cáncer de pecho “es un mal complejo y las causas son desconocidas. Hacen falta más estudios”.

La cuestión es que muchos informes científicos sobre el cáncer de pecho difundidos en los últimos tiempos han sido rebatidos por otras investigaciones y “contra-investigaciones”, con lo que se ha creado una atmósfera de gran confusión entre las mujeres.

Pero este último trabajo parece definitivo. Como señaló Otis Brawley, director del Centro para el Cáncer de Emory University, “éste podría ser el estudio del año”.

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