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Gracias al ALBA, hoy América Latina tiene voz en el mundo

Destaca embajadora nicaragüense en El Salvador, Gilda Bolt, el papel que este organismo integracionista ha tenido en el desarrollo de nuestro país

Gilda Bolt
Embajadora de Nicaragua en El Salvador, Gilda Bolt participa en Foro de Solidaridad con Venezuela sobre ALBA | La Voz del Sandinismo

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La embajadora de Nicaragua en El Salvador, Gilda Bolt, recordó que en 2007, Nicaragua padecía de afectaciones en la energía eléctrica de hasta 14 horas, y el Gobierno Sandinista encontró al país sin reservas internacionales, además de serios problemas de producción, lo que acarreaba una profunda crisis social.

La diplomática participó en el encuentro organizado en la ciudad de San Salvador, la capital, por la Red Salvadoreña de Solidaridad con Venezuela, en el Día de la Lealtad y el Amor al Comandante Eterno, Hugo Chávez.

Cuando el Presidente Daniel Ortega asume en 2007 y Nicaragua se integra al ALBA, los objetivos fueron la reducción de la pobreza y la desigualdad, cohesión social, protección a la Madre Tierra y adaptación al cambio climático, fortalecer la seguridad ciudadana y nuestras capacidades internas. “Estos objetivos tienen que ver con inversión social en el país, lo que viene desde la época del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino”, dijo.

Los proyectos sociales tienen que hacerse con la participación popular, y desde 2007 trabajamos con los proyectos del ALBA, que nos facilitan reivindicar los derechos, que nos permite realizar un comercio justo, en solidaridad y complementariedad.

“En este tema, el petróleo ha sido vital. Nicaragua cuenta con los suministros garantizados a precios justos. Con la ventaja de estos fondos, se invierte el 62% en proyectos productivos que permiten amortizar los pagos, mientras el 38% restante se usa en proyectos sociales no retornables, total o parcialmente”, comentó Bolt.

Nicaragua firmó un acuerdo de complementación entre los países miembros del ALBA, el 11 de junio de 2013 en Uruguay, en el marco de ALADI, lo que permite instrumentalizar los acuerdos de comercio del ALBA, recordó. Además tenemos el Tratado de Comercio de los Pueblos, que no es un TLC, sino que lleva a un comercio justo, en alianza.

En la lucha contra la pobreza y la exclusión social, el ALBA es determinante, pues trabaja con el pueblo y el desarrollo de proyectos sociales.

“Con la reivindicación de los sectores hemos aumentado el salario real en más del 40%, tenemos subsidios de alimentos, energía, alimentos y un bono Cristiano, Socialista y Solidario para los maestros”, dijo.

Contamos con proyectos como los programas Hambre Cero y Usura Cero. El primero, ha integrado a más de 100 000 mujeres, mientras el segundo se acerca a las 350 000 mujeres capitalizadas. “Ahora estamos en una nueva etapa, porque esas personas producen y tienen posibilidades reales de incrementar sus ingresos”, explicó.

Tenemos un gran desafío en Nicaragua, que es reducir el déficit habitacional de 957 000 viviendas. Lo que hemos hecho es el Plan Techo, para la población que necesita dignificar sus viviendas.

“Uno de los problemas del neoliberalismo es la desintegración social y de las organizaciones populares, la falta de solidaridad, pero en Nicaragua hemos fortalecido estas cuestiones”, afirmó.

“Asimismo hemos acercado y fortalecido la alianza entre el sector privado y los trabajadores, además de lograr más inversión en el sistema financiero con créditos”, sentenció.

Nicaragua trabaja dos elementos importantes, la economía familiar y los proyectos de gran envergadura. En estos años, además de las fortalezas que nos dio ALBA en 2007, una de las ventajas de Nicaragua es la organización popular y la economía familiar.

La embajadora se refirió además al proyecto del Gran Canal Interoceánico. Recordó que este es un proyecto histórico para Nicaragua, y afirmó que hoy no es una utopía, sino es algo válido de mucha reivindicación, que cambiaría a la región, en tanto Centroamérica debe unirse en torno al proyecto.

Mediante las enseñanzas del ALBA, los países de la región centroamericana podrían sumarse a este proyecto, que no solo cambiaría la cara de Nicaragua, sino de todas nuestras naciones, indicó la diplomática.

“Gracias al ALBA, hoy América Latina tiene voz en el mundo, esa es la gran genialidad de Hugo Chávez y Fidel Castro”, finalizó Bolt.

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