
La Alianza demostró ser instrumento viable para defender a los pueblos
La rápida y firme reacción de ALBA ante el intento golpista en Ecuador mostró que la Alianza significa un instrumento importante para defender la democracia y el derecho de los pueblos a elegir su camino.
Todas las instancias de la organización se pusieron en tensión en los distintos escenarios internacionales para reclamar la condena a los golpistas y los principales dirigentes de los países integrantes también trazaron una dura posición contra el intento de derrocar al gobierno del presidente Rafael Correa.
El primer planteamiento a nivel de embajadores exigió garantizar al presidente Correa el pleno ejercicio de sus poderes.
"Ante el intento de golpe de Estado que en este momento se desarrolla en Ecuador, los países miembros de la ALBA manifiestan su más firme solidaridad con el Gobierno legítimo del Presidente Rafael Correa y con el pueblo soberano de Ecuador", dijeron en un comunicado.
Además, condenaron la insubordinación de grupos de la Policía Nacional a las autoridades y a las leyes del Ecuador y exigieron que se le garantizara de inmediato al Presidente Rafael Correa el pleno ejercicio de sus facultades como Jefe de Estado.
En la nota, los Gobiernos de la ALBA "llaman a todos los países hermanos de América Latina y el Caribe a acompañar solidariamente al Presidente Rafael Correa y al Pueblo ecuatoriano en este momento crítico de su historia".
También anuncian que se declaran "en actividad permanente para, junto a Correa, restablecer el respeto pleno a la Constitución del Ecuador y a los derechos democráticos del pueblo ecuatoriano".
Las representaciones de los países miembros del ALBA en la ONU condenaron la conspiración antidemocrática activada en Ecuador para intentar derrocar el gobierno constitucional.
Desde el primer momento denunciaron que sectores oligárquicos, en concierto con algunos grupos de la fuerza pública, desataron un plan de violencia y desestabilización y repudiaron la agresión contra la integridad física y la vida del mandatario ecuatoriano. La posición era compartida por los integrantes de ALBA o sea por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Dominica, Antigua y Barbudas, y San Vicente y las Granadinas.
Casi paralelamente las máximas autoridades de naciones de la Alianza no solo expresaron su repudio al golpe sino la disposición a impulsar el movimiento internacional en ese sentido.
Nicaragua, por boca del comandante Daniel Ortega, subrayó que la posición de nuestro país era la misma de las restantes naciones, o sea el rechazo decidido a la conspiración golpista en Ecuador.
Desde Managua, lanzó un alerta para denunciar el peligro que corría la vida del presidente Correa mientras estuviera secuestrado en el hospital a donde fue llevado tras ser agredido físicamente por los golpistas y rechazó la propuesta de declaración del SICA por reconocerle legitimidad a los golpistas.
El presidente cubano, Raúl Castro, emplazó a Estados Unidos para condenar los hechos por ser cómplice del golpe de Estado, a la vez que responsabilizó también al Jefe de las Fuerzas Armadas ecuatorianas por la vida e integridad de Correa-
Por su parte, la mandataria argentina condenó el intento desestabilizador y respaldó al Presidente Correa y al proceso democrático de Ecuador.
El gobierno de Cristina Fernández destacó que "América Latina no acepta más ataques a la democracia ni intentos de burlar la voluntad popular que se manifiesta en las urnas".
El presidente Hugo Chávez alertó también del peligro de muerte que se cernía sobre Correa y reclamó una movilización internacional en su defensa.
El Jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, propuso, incluso, que todos los presidentes sudamericanos viajaran a Ecuador a defender la democracia en el terreno.
En definitiva, los planteamientos del ALBA reflejaron debidamente el pensamiento de los pueblos que la integran y el del propio pueblo ecuatoriano que luchó en las calles para defender a su Presidente y a su Revolución Ciudadana.