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Señala ALBA responsabilidad de grandes potencias por cambio climático

Una declaración especial de la Cumbre de ALBA reafirma que la intención de los países desarrollados de imponer un acuerdo político que condena al 80 por ciento de la población mundial a la pobreza.

Redacción Central |

Una declaración especial de la Cumbre de ALBA reafirma que la intención de los países desarrollados de imponer un acuerdo político que condena al 80 por ciento de la población mundial a la pobreza.

Una declaración especial sobre cambio climático aprobada en la VIII Cumbre de ALBA-TCP efectuada en La Habana, planteó que los Estados miembros observan con profunda preocupación que no existe en las grandes potencias alcanzar resultados justos en la cita de Copenhague

Tras casi tres años de negociaciones para lograr un compromiso de reducción de gases de efecto invernadero de las naciones desarrolladas señalaron los esfuerzos por alterar y quebrantar los principios y compromisos establecidos en el Protocolo de Kyoto.

La Cumbre deploró que los países desarrollados hayan encaminado sus esfuerzos a perpetuar sus patrones de producción y consumo insostenibles, y la dependencia y marginación de los países en desarrollo, al intentar desplazar la carga que representan la mitigación y la adaptación a dichos países.

Los mandatarios reafirmaron, en ese contexto, que la intención por parte de los países desarrollados de imponer un acuerdo político que condene al 80 por ciento de la población mundial a vivir en el subdesarrollo y la pobreza, resulta inaceptable.

Ratificaron que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto representan el régimen jurídico vinculante vigente que norma la respuesta y la cooperación internacional para el enfrentamiento al calentamiento global

Los mandatarios rechazaron categóricamente los intentos de hacer fenecer esto instrumentos, anularlos o sustituirlos por nuevos acuerdos que erosionen o alteren las obligaciones jurídicamente vinculantes que en ellos contrajeron.

La declaración planteó que la crisis ambiental resultante del incremento de las temperaturas en la atmósfera es consecuencia del sistema capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción y de consumo absolutamente depredador.

Subrayó que los países desarrollados, que comprenden solamente el 20 por ciento de la población mundial, contrajeron una deuda climática con los países en desarrollo, las futuras generaciones y la Madre Tierra, al sobreconsumir el espacio atmosférico y al haber generado aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones históricas mundiales.

Los Jefes de Estado y Gobierno ratificaron su voluntad de trabajar desde posiciones cohesionadas para participar y contribuir, de manera constructiva, a las deliberaciones de Copenhague y cualquier proceso ulterior, con el fin de llegar a un resultado justo, balanceado y equitativo.

Finalmente, reafirmaron que la posición de los países de ALBA sobre cambio climático, refleja una concepción del desarrollo no basada en la mercantilización de la naturaleza, sino guiada por el paradigma del Buen Vivir, que supone relaciones de armonía y respeto con la naturaleza y con los demás.

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